Este comparador comprueba si dos hash son idénticos sin que tengas que revisarlos carácter a carácter. Sirve para contrastar la suma de verificación que publica un fabricante con la que has calculado tú, o dos huellas de certificado mostradas en formatos distintos.
Antes de comparar, ambos valores se normalizan: se pasan a minúsculas, se eliminan espacios, saltos de línea y dos puntos, y se quita un prefijo de algoritmo inicial como «sha256-» o «sha256=». Así, «AB:CD:EF» y «abcdef» se consideran iguales, igual que «sha256=2cf24d…» (el formato de GitHub) y «2cf24d…». La longitud del valor normalizado permite luego estimar el algoritmo: 32 caracteres hexadecimales para MD5, 40 para SHA-1, 64 para SHA-256, 96 para SHA-384 y 128 para SHA-512. Esta detección es solo una probabilidad, ya que SHA3-256 o BLAKE2s también producen 64 caracteres.
La comparación se hace en tiempo constante: la herramienta recorre todos los caracteres en lugar de detenerse en la primera diferencia, una precaución habitual para que la duración no revele dónde difieren dos secretos. Cuando los valores no coinciden, se indica la posición del primer carácter distinto, lo que ayuda a detectar una copia truncada o un error al seleccionar. Longitudes distintas suelen indicar dos algoritmos diferentes, por ejemplo un SHA-1 comparado con un SHA-256. Una coincidencia solo demuestra que tu archivo es idéntico al que sirvió para calcular la referencia: la confianza depende del origen de esa referencia, idealmente una página HTTPS oficial o un archivo firmado.