Una imagen de varios megabytes puede ser perfecta para impresión y desproporcionada para una página Web. Optimizar no significa degradarla hasta que pese poco: significa eliminar lo que la visualización final no necesita.
El orden práctico suele ser: redimensionar, elegir formato, comprimir, comprobar visualmente y servir la variante adecuada.
Dimensiones primero
Una fotografía de 6000 × 4000 contiene 24 millones de píxeles. Si nunca se muestra a más de 1200 px de ancho, descargar la versión completa desperdicia transferencia y decodificación.
Pregúntese cuál es el ancho máximo real, si existe versión móvil y si hace falta una versión de alta densidad.
Dimensiones y peso no son lo mismo
Dos imágenes de 1600 × 900 pueden pesar cantidades muy distintas. El formato, el contenido y la compresión también influyen.
Una fotografía detallada no se comprime como un logotipo con cuatro colores.
Elegir formato según el contenido
| Contenido | Formato habitual |
|---|---|
| Fotografía | WebP, AVIF, JPEG |
| Captura de interfaz | WebP o PNG |
| Logo vectorial | SVG |
| Transparencia | WebP, AVIF, PNG |
| Compatibilidad máxima | JPEG / PNG |
WebP es muy compatible y admite pérdida, sin pérdida, transparencia y animación. AVIF ofrece compresión moderna y funciones avanzadas. JPEG y PNG siguen siendo importantes como formatos de referencia y fallback.
Con pérdida o sin pérdida
La compresión sin pérdida conserva los datos de píxel. La compresión con pérdida elimina información menos importante visualmente.
Para fotografía Web, una compresión con pérdida razonable puede reducir mucho el peso sin una diferencia visible al tamaño real de uso.
Comprobar al tamaño real
No evalúe una imagen Web solo con zoom al 400%. Revísela al tamaño de visualización y observe texto, gradientes, cabello, vegetación y detalles finos.
Redimensionar antes de comprimir
Pasar de 4000 × 3000 a 800 × 600 reduce el número de píxeles de 12 millones a 480.000. La reducción de datos potencial es enorme.