Alan Turing: el matemático que dio forma al cálculo
Descubre el trabajo de Alan Turing sobre la computabilidad, su papel en Bletchley Park, sus diseños de ordenadores y su contribución fundacional a la inteligencia artificial.
Publicado el 31 de julio de 2026Actualizado el 7 de agosto de 2026Lectura : 17 minPor Équipe Bethemesh
Alan Turing ocupa un lugar singular en la historia de la informática. Matemático, lógico, criptoanalista y pionero de la inteligencia artificial, contribuyó a definir qué es realmente un cálculo antes incluso de que existiera el ordenador moderno.
Su nombre está hoy asociado a varias ideas fundamentales: la máquina de Turing, los límites teóricos de la computación, el descifrado de Enigma durante la Segunda Guerra Mundial, los primeros ordenadores británicos y el célebre test de Turing sobre la inteligencia de las máquinas.
Pero su vida no puede reducirse a una sucesión de descubrimientos científicos. Turing también fue víctima de las leyes británicas que criminalizaban entonces las relaciones homosexuales. Condenado en 1952, sometido a tratamiento hormonal y apartado de algunas actividades sensibles, murió dos años después con solo 41 años.
Su influencia, durante mucho tiempo insuficientemente reconocida, es hoy inmensa.
Una infancia marcada por la ciencia
Alan Mathison Turing nació el 23 de junio de 1912 en Londres.
Su padre, Julius Mathison Turing, trabajaba en la administración británica en la India. Su madre, Ethel Sara Turing, procedía de una familia de ingenieros.
Desde muy joven, Alan mostró una gran curiosidad científica.
En la escuela se interesaba más por las matemáticas y las ciencias que por las materias clásicas, muy valoradas entonces en la enseñanza británica.
Sin embargo, su trayectoria escolar no fue la de un alumno modelo en el sentido tradicional. Tenía una forma de razonar muy personal y a menudo prefería encontrar por sí mismo una solución antes que seguir los métodos enseñados.
Esa independencia intelectual se convertiría en una de las características de su trabajo científico.
Christopher Morcom, un encuentro decisivo
En la Sherborne School, Turing estableció una profunda amistad con otro alumno, Christopher Morcom, que compartía su interés por las ciencias y las matemáticas.
Morcom se convirtió tanto en un amigo muy cercano como en una importante influencia intelectual.
En 1930, Christopher Morcom murió repentinamente por complicaciones relacionadas con una tuberculosis bovina contraída durante su infancia.
Turing quedó profundamente afectado.
Durante los años siguientes reflexionó, entre otras cosas, sobre las relaciones entre mente, materia y conciencia.
Este episodio no explica por sí solo sus trabajos posteriores, pero constituye un acontecimiento importante de su juventud y de su formación intelectual.
Cambridge y los fundamentos de las matemáticas
En 1931, Turing ingresó en el King’s College de la Universidad de Cambridge.
Estudió matemáticas durante un periodo especialmente fértil para la lógica.
Los matemáticos trataban de comprender los fundamentos de su disciplina.
Una cuestión se volvió central: ¿existe un método sistemático capaz de determinar si cualquier proposición matemática puede demostrarse?
El matemático alemán David Hilbert había formulado, entre otros problemas, el Entscheidungsproblem, o «problema de decisión».
Pero para responder a ese tipo de pregunta era necesario definir con precisión qué significa realizar un cálculo siguiendo un método.
Ahí es donde Turing realizó una aportación decisiva.
1936: la máquina de Turing
En 1936, Alan Turing publicó el artículo que se haría célebre:
On Computable Numbers, with an Application to the Entscheidungsproblem.
En él imaginó una máquina abstracta extremadamente sencilla.
Esta máquina de Turing dispone esencialmente de:
una cinta teóricamente ilimitada dividida en casillas;
un cabezal capaz de leer y escribir símbolos;
un conjunto de estados internos;
reglas que determinan la acción siguiente.
Según el símbolo leído y el estado actual, la máquina puede escribir un símbolo, desplazar el cabezal hacia la izquierda o la derecha y cambiar de estado.
El modelo parece rudimentario.
Sin embargo, permite definir matemáticamente qué es un procedimiento de cálculo.
Por tanto, la máquina de Turing no es el plano de un ordenador físico. Es un modelo teórico de la computación.
La máquina universal: una idea extraordinariamente moderna
Turing fue aún más lejos.
Demostró que es posible imaginar una máquina universal capaz de leer la descripción de otra máquina y simular su funcionamiento.
En otras palabras, una misma máquina puede ejecutar procesos distintos según las instrucciones que reciba.
Esta idea presenta una sorprendente similitud con los ordenadores modernos: el hardware permanece igual mientras cambia el programa.
Varias décadas antes, Charles Babbage ya había imaginado con su máquina analítica una máquina general controlada mediante instrucciones. Las tarjetas perforadas debían contribuir a proporcionar operaciones y datos.
Turing abordó el problema desde otro ángulo: no buscaba principalmente construir un mecanismo, sino definir los límites lógicos de lo que una máquina de cálculo puede realizar.
¿Puede calcularse cualquier problema?
Uno de los resultados más profundos del trabajo de Turing es que existen problemas que ningún algoritmo general puede resolver.
Demostró, en particular, la imposibilidad de un método universal capaz de decidir en todos los casos si un programa terminará deteniéndose o continuará indefinidamente.
Es el célebre problema de la parada.
El descubrimiento es fundamental.
Significa que los límites de la informática no dependen únicamente de la velocidad de los procesadores, la cantidad de memoria o la tecnología disponible.
Algunos límites son matemáticos.
Incluso un ordenador ideal con enormes recursos no puede resolver automáticamente todos los problemas imaginables.
Princeton y Alonzo Church
Después de Cambridge, Turing continuó sus investigaciones en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.
Allí trabajó en el entorno intelectual del lógico Alonzo Church.
Church había desarrollado de forma independiente el cálculo lambda, otro modelo formal para estudiar las funciones y la computación.
Los trabajos de Church y Turing convergieron hacia una idea hoy conocida como tesis de Church-Turing: todo cálculo realizable mediante un método efectivo puede representarse mediante estos modelos formales equivalentes.
No se trata de un teorema demostrable en el sentido clásico, porque la noción intuitiva de «método efectivo» es precisamente la que debe relacionarse con un formalismo.
Sin embargo, esta tesis se convirtió en uno de los fundamentos conceptuales de la informática teórica.
La guerra cambia la trayectoria de Turing
En septiembre de 1939, el Reino Unido entró en guerra contra la Alemania nazi.
Turing se incorporó a Bletchley Park, el centro británico dedicado al descifrado de comunicaciones enemigas.
Las fuerzas alemanas utilizaban la máquina Enigma para cifrar numerosos mensajes militares.
Enigma transformaba las letras mediante un conjunto de rotores y conexiones eléctricas cuya configuración cambiaba.
El número de ajustes posibles era enorme.
Descifrar los mensajes no consistía simplemente en «romper un código» una vez para siempre: los criptoanalistas debían recuperar regularmente las configuraciones utilizadas.
Turing no descifró Enigma él solo
La historia popular reduce a veces el descifrado de Enigma a Alan Turing.
La realidad fue mucho más colectiva.
Antes de la guerra, matemáticos y criptoanalistas polacos, especialmente Marian Rejewski, Jerzy Różycki y Henryk Zygalski, ya habían logrado avances esenciales y transmitieron sus conocimientos a los Aliados.
En Bletchley Park, miles de personas participaron después en el esfuerzo británico: matemáticos, lingüistas, operadores, ingenieros y personal administrativo.
Turing desempeñó, no obstante, un papel fundamental, especialmente en los trabajos relacionados con la Enigma utilizada por la marina alemana.
También contribuyó al diseño de métodos para automatizar la búsqueda de configuraciones posibles.
La Bombe: automatizar la búsqueda de configuraciones
Turing participó en el diseño británico de la Bombe, desarrollada junto con el ingeniero Gordon Welchman y construida, entre otros, por la British Tabulating Machine Company.
La Bombe no era un ordenador de propósito general.
Era una máquina electromecánica especializada destinada a probar rápidamente hipótesis sobre las configuraciones de Enigma.
Utilizaba indicios llamados cribs: fragmentos de texto que se suponía que aparecían en el mensaje original.
A partir de estas hipótesis y de las propiedades lógicas de Enigma, la máquina eliminaba rápidamente numerosas configuraciones imposibles.
El objetivo no era probar ciegamente todas las posibilidades, sino reducir inteligentemente el espacio de búsqueda.
Esta combinación de razonamiento matemático y automatización es característica del trabajo de Turing.
Hut 8 y la batalla del Atlántico
Turing trabajó especialmente en Hut 8, la sección de Bletchley Park responsable de las comunicaciones navales alemanas.
Estos mensajes fueron especialmente importantes durante la batalla del Atlántico.
Los submarinos alemanes, los U-Boote, amenazaban los convoyes que transportaban alimentos, material y tropas al Reino Unido.
Poder leer parte de las comunicaciones navales alemanas proporcionaba a los Aliados una importante ventaja estratégica.
Turing desarrolló varios métodos criptoanalíticos y trabajó en procedimientos para aprovechar los mensajes interceptados.
La información obtenida del descifrado formaba parte del conjunto extremadamente secreto conocido como Ultra.
Turing y Colossus: una confusión frecuente
A veces se presenta a Alan Turing como el diseñador de Colossus, uno de los primeros ordenadores electrónicos programables.
Eso es incorrecto.
Colossus fue diseñado principalmente por el ingeniero Tommy Flowers para ayudar a descifrar las comunicaciones producidas por el sistema Lorenz, utilizado por el alto mando alemán.
El matemático Max Newman, que conocía los trabajos teóricos de Turing, también desempeñó un papel importante en el proyecto.
Turing trabajó en Bletchley Park y sus ideas pertenecían al mismo entorno intelectual, pero no deben atribuírsele todas las máquinas desarrolladas allí.
Esta distinción es importante para comprender la historia real de la informática, que casi siempre es fruto de esfuerzos colectivos.
Después de la guerra: construir ordenadores reales
Al terminar la guerra, Turing se incorporó al National Physical Laboratory (NPL).
Trabajó en el proyecto ACE, siglas de Automatic Computing Engine.
Esta vez ya no se trataba de una máquina abstracta como la de 1936.
Turing participaba en el diseño de un verdadero ordenador electrónico de programa almacenado.
Su informe de 1945 proponía una arquitectura ambiciosa.
El periodo fue especialmente importante en la historia de la informática: varios equipos intentaban simultáneamente transformar las ideas teóricas y la experiencia de la guerra en ordenadores electrónicos de propósito general.
El artículo sobre la arquitectura de von Neumann permite comprender el principio del programa almacenado, central en los ordenadores modernos.
ACE: un proyecto ambicioso
El proyecto ACE de Turing aspiraba a un alto rendimiento y utilizaba, entre otras tecnologías, líneas de retardo de mercurio como memoria.
Pero la construcción avanzó más lentamente de lo que esperaba.
Las limitaciones administrativas, técnicas y organizativas retrasaron el proyecto.
Una versión más pequeña, el Pilot ACE, comenzó finalmente a funcionar en 1950.
Turing ya había abandonado el NPL cuando se completó.
Aun así, Pilot ACE se convirtió en uno de los primeros ordenadores electrónicos de programa almacenado operativos en el Reino Unido y demostró el valor de muchas ideas del diseño original.
Manchester y los primeros programas
En 1948, Turing se incorporó a la Universidad de Manchester, donde un equipo trabajaba en los primeros ordenadores de programa almacenado.
Contribuyó especialmente a cuestiones de programación y al uso de la Manchester Mark I.
Su interés ya no se limitaba a la construcción del hardware.
Una vez que existe una máquina programable, aparece otro problema: ¿cómo hacer que ejecute tareas de manera eficaz?
Esta transición entre hardware y software es esencial en la historia de la informática.
El ordenador se convierte progresivamente en una plataforma general en la que numerosos problemas pueden representarse mediante programas.
«¿Pueden pensar las máquinas?»
En 1950, Turing publicó en la revista Mind un artículo que se haría célebre:
Computing Machinery and Intelligence.
Comienza con una pregunta:
«Can machines think?» — «¿Pueden pensar las máquinas?»
Turing considera rápidamente que la pregunta es demasiado ambigua.
En lugar de intentar definir filosóficamente las palabras «máquina» y «pensar», propone un experimento más concreto: el juego de imitación.
Un interrogador se comunica a distancia, mediante texto, con distintos interlocutores y debe determinar cuál es humano.
La cuestión pasa a ser: ¿puede una máquina producir respuestas suficientemente convincentes para que el interrogador no pueda distinguirla de forma fiable de una persona?
Esta propuesta se convertiría en lo que comúnmente llamamos test de Turing.
¿Mide realmente la inteligencia el test de Turing?
El test de Turing suele simplificarse en exceso.
Turing no ofreció una definición definitiva de la inteligencia.
Propuso, sobre todo, sustituir una pregunta filosófica difícil por un criterio de comportamiento que pudiera discutirse y experimentarse.
Mantener una conversación convincente no demuestra necesariamente que una máquina comprenda el mundo, posea conciencia o razone como un ser humano.
A la inversa, fracasar en el test tampoco significa necesariamente que un sistema carezca de toda forma de inteligencia.
El test sigue siendo históricamente fundamental porque situó en el centro del debate una idea provocadora para 1950: las capacidades intelectuales de las máquinas podían convertirse en una cuestión científica concreta.
Turing anticipó el aprendizaje automático
El artículo de 1950 contiene también reflexiones sorprendentemente modernas.
Turing planteó que, en lugar de intentar programar directamente una mente adulta completa, podría construirse una especie de «máquina niño» y después educarla.
Con todas las diferencias necesarias, la idea recuerda al principio general del aprendizaje automático: ciertas capacidades pueden obtenerse no escribiendo explícitamente todas las reglas, sino mediante un proceso de aprendizaje.
También discutió las objeciones a la inteligencia de las máquinas, la creatividad, los errores y la capacidad de las máquinas para sorprender a sus creadores.
Sería anacrónico presentar a Turing como el inventor de la IA moderna.
Pero sus preguntas anticipan claramente varios debates que siguen abiertos hoy.
Otra pasión científica: la morfogénesis
Los trabajos de Turing no se limitaron a la informática ni a la criptoanálisis.
Al final de su vida se interesó profundamente por la biología matemática.
En 1952 publicó The Chemical Basis of Morphogenesis.
Intentaba comprender cómo procesos químicos podían producir espontáneamente patrones observados en los seres vivos: rayas, manchas o estructuras que aparecen durante el desarrollo.
Propuso un modelo en el que sustancias químicas se difunden y reaccionan entre sí.
Estos mecanismos, hoy asociados a los patrones de Turing, han tenido una influencia duradera en el estudio matemático de la formación de estructuras biológicas.
Esta investigación demuestra la amplitud de su curiosidad científica: para Turing, las matemáticas eran una herramienta para explorar fenómenos muy diferentes.
Un atleta de gran nivel
Un aspecto menos conocido de Turing fue su pasión por correr.
Practicaba regularmente carreras de fondo y alcanzó un nivel excelente.
A finales de la década de 1940, sus marcas en maratón lo acercaban al nivel de los mejores corredores británicos de la época.
Correr formaba parte de su vida cotidiana.
Esta faceta contrasta con la imagen caricaturesca del matemático dedicado únicamente a sus ecuaciones.
Turing fue una figura mucho más compleja: científico, inventor, criptoanalista, deportista y pensador profundamente independiente.
1952: la condena
En 1952, la vida de Turing cambió radicalmente.
Tras una investigación policial relacionada con un robo en su domicilio, reconoció haber mantenido una relación con un hombre.
En aquella época, las relaciones sexuales entre hombres estaban criminalizadas en el Reino Unido.
Turing fue procesado por gross indecency, «indecencia grave».
Fue condenado.
En lugar de una pena de prisión, aceptó una libertad condicional sometida a tratamiento hormonal con estrógenos, frecuentemente descrito como castración química.
El tratamiento provocó importantes efectos físicos.
La condena también afectó a sus actividades profesionales relacionadas con la inteligencia y la seguridad.
Un hombre que pocos años antes había contribuido al esfuerzo de guerra británico fue perseguido por su propio país debido a su homosexualidad.
La muerte de Alan Turing
El 8 de junio de 1954, Alan Turing fue encontrado muerto en su casa de Wilmslow.
Tenía 41 años.
La investigación concluyó que había muerto por suicidio mediante envenenamiento con cianuro.
Cerca de él se encontró una manzana parcialmente comida, lo que posteriormente alimentó numerosas historias y especulaciones.
En particular, no existe ninguna prueba sólida que respalde la historia popular según la cual el logotipo de Apple estaría inspirado en la muerte de Turing.
Algunos autores también han planteado la posibilidad de un accidente, ya que Turing utilizaba cianuro en algunos experimentos.
Sin embargo, la conclusión oficial sigue siendo el suicidio.
Por ello, conviene distinguir los hechos establecidos de las leyendas que posteriormente surgieron alrededor de su muerte.
Un reconocimiento tardío
Durante décadas, gran parte de las actividades de Bletchley Park permanecieron bajo secreto.
Por ello, el papel de Turing en la criptoanálisis no fue conocido inmediatamente por el gran público.
La percepción de su obra cambió progresivamente con la desclasificación de información y el desarrollo de la historia de la informática.
Al mismo tiempo, su condena de 1952 pasó a simbolizar una injusticia institucional.
En 2009, tras una campaña pública, el primer ministro británico Gordon Brown presentó una disculpa oficial en nombre del gobierno por la forma en que Turing había sido tratado.
En 2013, la reina Elizabeth II le concedió un indulto real póstumo.
La «ley Alan Turing»
El reconocimiento se extendió posteriormente más allá de su caso individual.
En el Reino Unido, disposiciones legales introducidas mediante la Policing and Crime Act 2017 permitieron conceder indultos póstumos a numerosas personas condenadas bajo antiguas leyes relativas a relaciones homosexuales que hoy ya no constituyen delitos.
Estas medidas son conocidas habitualmente como la «ley Alan Turing».
El nombre de Turing quedó así asociado no solo a la historia de la informática, sino también a la memoria de las personas víctimas de leyes discriminatorias.
El Premio Turing
Desde 1966, la Association for Computing Machinery (ACM) concede el A.M. Turing Award.
Este premio reconoce contribuciones fundamentales a la informática.
A menudo se presenta como el equivalente al Premio Nobel en este campo.
La elección del nombre refleja la importancia de Turing para la disciplina.
Sus trabajos afectan a varios de sus fundamentos:
¿qué es un cálculo?
¿qué problemas puede resolver una máquina?
¿cómo puede representarse un algoritmo?
¿cómo construir y programar máquinas de propósito general?
¿hasta qué punto podemos hablar de inteligencia en una máquina?
Pocos investigadores han influido simultáneamente en tantas preguntas fundamentales.
Turing, Babbage y von Neumann: tres etapas diferentes
Resulta tentador contar la historia de la informática como una simple sucesión de genios aislados.
La realidad es más rica.
Charles Babbage imaginó en el siglo XIX una máquina mecánica general cuyo comportamiento podía controlarse mediante instrucciones.
Alan Turing proporcionó en el siglo XX un modelo matemático extremadamente poderoso para definir la computación y la máquina universal.
John von Neumann y otros investigadores contribuyeron posteriormente a la formalización y construcción de ordenadores electrónicos de programa almacenado.
Estas aportaciones no son idénticas ni intercambiables.
Los ordenadores actuales son incomparablemente más potentes que cualquier máquina que Turing conociera.
Sin embargo, muchas de las preguntas que planteó siguen siendo centrales.
Los desarrolladores continúan utilizando lenguajes y máquinas basados en el concepto de algoritmo.
Los informáticos teóricos siguen estudiando qué es computable y qué no.
La ciberseguridad continúa enfrentando cifrado, análisis y potencia de cálculo.
La inteligencia artificial ha vuelto a situar en primer plano la cuestión de cómo evaluar el comportamiento de una máquina y qué significa realmente «comprender».
La biología computacional continúa utilizando las matemáticas para estudiar fenómenos naturales complejos.
Turing no inventó él solo el ordenador, la criptoanálisis ni la inteligencia artificial.
Su importancia reside en algo más profundo: contribuyó a formular algunas de las preguntas fundamentales que la informática sigue intentando responder.
Lo esencial
Alan Turing es una de las figuras fundadoras de la informática moderna.
Su obra abarca varios ámbitos fundamentales:
en 1936, formalizó la noción de cálculo mediante la máquina de Turing;
demostró que algunos problemas son fundamentalmente no computables;
durante la Segunda Guerra Mundial desempeñó un papel esencial en la criptoanálisis de Enigma en Bletchley Park;
después de la guerra participó en el diseño de verdaderos ordenadores electrónicos con el proyecto ACE;
en 1950, planteó la cuestión de la inteligencia de las máquinas y propuso lo que se convertiría en el test de Turing;
en biología matemática desarrolló un influyente modelo de morfogénesis.
Su vida recuerda también una grave injusticia histórica.
Condenado en 1952 debido a una relación homosexual, sometido a tratamiento hormonal y fallecido dos años después a los 41 años, Turing nunca llegó a conocer el reconocimiento internacional del que disfruta hoy.
Su legado supera ampliamente su propia biografía.
Su nombre designa un modelo fundamental de computación, uno de los premios más prestigiosos de la informática y una pregunta que sigue siendo extraordinariamente actual:
¿qué puede hacer realmente una máquina?
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Alan Turing?
Alan Turing fue un matemático, lógico y criptoanalista británico nacido en 1912. Sus trabajos fueron fundamentales para la teoría de la computación, la criptoanálisis durante la Segunda Guerra Mundial, los primeros ordenadores y las reflexiones sobre la inteligencia artificial.
¿Inventó Alan Turing el ordenador?
No. El ordenador moderno es resultado del trabajo de numerosos investigadores e ingenieros. Sin embargo, Turing aportó conceptos teóricos fundamentales, entre ellos la máquina universal, y posteriormente participó en el diseño de ordenadores reales como ACE.
¿Descifró Alan Turing Enigma él solo?
No. El descifrado de Enigma fue un esfuerzo colectivo, precedido por los trabajos esenciales de criptoanalistas polacos y continuado por miles de personas en Bletchley Park. Turing desempeñó, no obstante, un papel fundamental, especialmente en relación con las comunicaciones navales alemanas.
¿Qué es una máquina de Turing?
Es un modelo matemático abstracto compuesto por una cinta, un cabezal de lectura y escritura y unas reglas de funcionamiento. A pesar de su sencillez, permite formalizar los conceptos de algoritmo y computación.
¿Qué es el test de Turing?
Procede del «juego de imitación» propuesto por Turing en 1950. En su forma habitual, una persona se comunica por texto con una máquina y otro ser humano e intenta distinguirlos. El test evalúa el comportamiento conversacional; no constituye una prueba de conciencia o comprensión.
¿Por qué fue condenado Alan Turing?
En 1952 fue condenado en el Reino Unido por una relación homosexual, entonces criminalizada. Aceptó un tratamiento hormonal como condición de su libertad condicional. El gobierno británico presentó disculpas oficiales en 2009 y Turing recibió un indulto real póstumo en 2013.
¿Cómo murió Alan Turing?
Murió en junio de 1954, a los 41 años, por envenenamiento con cianuro. La investigación oficial concluyó que se trató de un suicidio, aunque posteriormente se ha planteado ocasionalmente la posibilidad de un accidente.