El interés compuesto se resume en una idea sencilla: los intereses pueden generar nuevos intereses. El efecto puede parecer pequeño durante unos meses, pero aumenta cuando el capital permanece invertido durante años o recibe aportaciones periódicas.
La calculadora de interés compuesto de Bethemesh permite probar capital inicial, tipo anual, duración, frecuencia de capitalización y aportaciones periódicas. El gráfico separa el dinero realmente invertido de los intereses generados.
¿Qué es el interés compuesto?
Los intereses obtenidos se añaden al capital. En el periodo siguiente, el cálculo se realiza sobre el capital más los intereses ya obtenidos.
Por ejemplo, 10.000 € al 5 % anual alcanzan 10.500 € tras un año. En el segundo año, el 5 % se aplica a 10.500 €, por lo que genera 525 €.
Repetida durante muchos años, esta diferencia produce el característico efecto bola de nieve.
Simula tus propios intereses compuestos.
Fórmula del interés compuesto
Sin aportaciones periódicas:
VF = VP × (1 + r/m)^(m×n)
VF es el valor futuro, VP el capital inicial, r el tipo anual en decimal, m el número de capitalizaciones anuales y n la duración en años.
Con un 5 %, r = 0,05. Si la capitalización es mensual, m = 12; durante 20 años hay 12 × 20 = 240 periodos.
La fórmula supone un tipo constante. Una inversión real puede tener rentabilidad variable, gastos y fiscalidad.
¿Cómo calcular los intereses realmente generados?
Con aportaciones periódicas:
Intereses generados = Capital final − Cantidades invertidas
Las cantidades invertidas incluyen el capital inicial y todas las aportaciones. Con 10.000 € iniciales y 200 € al mes durante un año, se añaden 2.400 €, por lo que se han invertido 12.400 € antes de contar intereses.
Por eso la calculadora separa capital inicial, aportaciones acumuladas, total invertido, intereses generados y capital final.
Efecto del tipo, la duración y las aportaciones
Un tipo más alto acelera el crecimiento, pero el tiempo es uno de los motores principales del interés compuesto. Cada periodo adicional permite que los intereses ya obtenidos puedan generar nuevos intereses.
Las aportaciones periódicas aumentan la cantidad invertida. Las aportaciones más tempranas suelen disponer de más tiempo para capitalizarse.
La frecuencia también influye: con el mismo tipo nominal anual, una capitalización más frecuente puede aumentar ligeramente el valor futuro.
Cambia un parámetro cada vez en la calculadora para observar su efecto.